En Panda Curioso, hablamos con Sylvie Facon para saber más de su trabajo y con respecto a qué la inspiraba a hacer sus diseños únicos. Primero, le preguntamos sobre su vida y sobre cómo comenzó a interesarse en la moda y el diseño. Sylvie respondió: “En realidad, no es la moda la que me interesa. El vestido, de la forma en la que está diseñado, solo es un soporte para la creación donde puedo expresarme, como el lienzo de un artista. Mis vestidos no están ‘a la moda’: son atemporales. Además, la moda no me interesa”.
Quisimos saber si la artista, a lo largo de su carrera, había trabajado en algún proyecto particularmente desafiante o satisfactorio. Sylvie respondió: “Colaboro con una empresa que crea y manufactura encaje. Se trata del establecimiento Jean Bracq. Ellos me proveen de todo lo que necesito y, a cambio, obviamente los nombro cuando uso sus productos. El encaje ofrece una gran variedad de matices y eso es lo que lo hace muy interesante: desde el más fino hasta el más opaco pueden ser usados como una paleta de pintura. Como soy una persona apasionada, me gustan todos los desafíos, sobre todo, usar materiales que en principio no se utilizan en los vestidos”.
Cuando vemos los vestidos creados por Sylvie, definitivamente nos damos cuenta de sus características maravillosas, similares a los cuentos de hadas. Le preguntamos sobre qué la había inspirado a hacer estos diseños. La diseñadora nos contó: “Lo que me inspira principalmente es la naturaleza, la herencia de mi ciudad y los libros”.
Que existan diseñadores que vinculen a la moda con el arte no es algo nuevo. De hecho, podría pensarse que el nexo entre ambas cosas existe desde hace cientos de años. Desde que María Antonieta marcó un estilo propio en el siglo XVIII hasta los diseñadores de hoy en día que muestran sus creaciones originales en las pasarelas modernas, se puede afirmar que la confección de indumentaria es otro de los medios por los cuales las personas expresan su potencial artístico. Incluso el diseñador Cristóbal Balenciaga decía que cada persona que se dedica a la moda: “Debe ser un arquitecto del diseño, un escultor de la forma, un pintor dedicado al color, un músico para la armonía y un filósofo de la templanza”, relacionando así esta industria con otras formas de arte.
También, muchos vestidos o prendas en general tienen un gran valor histórico y cultural y terminan por ser exhibidas en museos, lo que refuerza el vínculo entre moda y arte. Así, tenemos sitios como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, que alberga una colección de más de 8000 prendas y accesorios que suelen ser presentados en las galerías al mismo nivel que las demás obras de arte. En México, por ejemplo, también se han preparado muestras artísticas específicas sobre moda en sitios como el Museo Jumex o el Museo de Arte de Zapopan.
Entonces, ¿es la moda una verdadera forma de hacer arte? O, en cambio, ¿es un medio que no puede ser comparado con el lienzo de un pintor? Pues bien, los aficionados y expertos al arte y el diseño difieren en sus opiniones, aunque muchos, como Sylvie Facon, parecen apostar a que sí se trata de arte.
“Su obra inspira, te hace reflexionar, te invita a cuestionarte, te genera sentimientos”, se afirmó en Revista Código, una publicación especializada en diseño, al hablar sobre el trabajo de diferentes diseñadores de moda que, para algunos, definitivamente son considerados artistas. “Y eso es precisamente lo que genera el arte”, concluyeron.




















