El contenido que provoca vergüenza ajena (o *cringe*) ciertamente no es nada nuevo. Se ha visto innumerables veces en la televisión y en el cine; The Office y Curb Your Enthusiasm son algunos de los ejemplos más famosos. Sin embargo, hay algo en este estilo de humor que sigue fascinando al público. Nos hace sentir incómodos, pero no podemos apartar la vista.
Según DW News, este tipo de contenido resulta adictivo de la misma manera que la comida basura. El contenido que genera lo que los psicólogos llaman vergüenza ajena o vicaria puede llegar a ser extrañamente placentero. Es inevitable reaccionar con intensidad ante estos momentos y, aunque nos incomoden, podemos llegar a sentir deseo de experimentar esa sensación.
#5 Estás justo delante del mejor ejemplo del mundo que demuestra que los muros no funcionan.

Los expertos afirman que sentir vergüenza ajena —o esa sensación de incomodidad ante algo embarazoso— puede ser incluso una reacción útil en determinadas situaciones. Esta reacción denota cierto grado de autoconciencia, ya que permite comunicar a los demás que uno es consciente de haber protagonizado un momento embarazoso o incómodo; es una forma de indicarles que no se hizo a propósito. Asimismo, cuando sentimos esa incomodidad ante algo que ha hecho otra persona, a menudo es una señal de empatía: comprendemos por lo que está pasando y sabemos que nosotros también nos sentiríamos avergonzados en su lugar. Aunque esta reacción puede conllevar un juicio de valor, no tiene por qué ser así; el hecho de sentir incomodidad ante las acciones de otra persona no significa necesariamente que la estemos juzgando.
Al parecer, existen dos tipos de contenido que provoca vergüenza ajena, según Big Think: el basado en el desprecio y el basado en la empatía. El primero es aquel en el que las personas intentan distanciarse de quienes les provocan esa sensación; actúan como si la situación de esas personas fuera algo ajeno a su propia realidad y no muestran compasión alguna. En cambio, la comedia de vergüenza ajena empática se produce cuando los espectadores se ponen en el lugar de la persona que protagoniza la situación incómoda: sienten vergüenza por ella, en lugar de experimentar rechazo o molestia.
Al disfrutar de la comedia basada en situaciones incómodas o vergonzosas, es importante recordar que debemos evitar burlarnos de personas que se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad. Si bien cometer un desliz social puede resultar gracioso en general, conviene entender el contexto de la situación; por ejemplo, sería incorrecto reírse de alguien por tener una discapacidad o un trastorno. Nunca es bueno burlarse de nadie, y menos aún por algo que escapa a su control. Además, todos vivimos momentos embarazosos, por lo que resulta cruel actuar como si a uno nunca le sucedieran.
#15 Vaya caos

¿Esto es una prueba?
Otro medio para el contenido que provoca vergüenza ajena —y del que mucha gente no se cansa— son los programas de telerrealidad. Ria Bhatia, de The Established, explicó que esa sensación de incomodidad o vergüenza ajena es un factor clave en la gran popularidad que tienen ciertos programas de este género entre el público.
Debatir y analizar los momentos que generan esta reacción resulta especialmente fascinante para muchos espectadores, ya que no existe un consenso sobre qué constituye exactamente dicha sensación y qué es, en realidad, una reacción perfectamente normal ante una situación concreta. Al público le divierte compartir sus opiniones sobre estos momentos, los cuales no fueron guionizados ni creados expresamente para provocar esa incomodidad.
Cuando los amantes de los programas de telerrealidad hacen maratones de estos espacios, muchos disfrutan sintiéndose superiores a los protagonistas que aparecen en pantalla. Es posible que piensen que jamás actuarían de la misma manera en esa situación y que, por tanto, esas personas merecen ser juzgadas. ¡Quizás hayas experimentado esa misma sensación al revisar esta lista! Si alguien decide hacer algo tan vergonzoso en público, prácticamente está pidiendo a gritos ser objeto de escrutinio.
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